Pequeña piedra azul
Ayer dormí poco y mal. Justo antes de levantarme soñé que encontraba una piedra chiquitina que había extraviado. En realidad había descubierto el lunes su desaparición de uno de los pendientes que me había enviado mi amiga japonesa. Sentí bastante pena. Hacía tiempo que no los ponía y los cambié de joyero. No sabía si la piedrecita había caído hacía siglos en la calle o si acababa de ocurrir delante de mis narices sin darme cuenta. Ayer, justo antes de acostarme la encontré de casualidad en el suelo. Y tiene gracia porque el suelo se limpió tres días seguidos.
Reapareció justo después del sueño. No fue estrellona ni ná la dichosa mini-gema. Sólo le faltó ponerse bajo un foco y cantar:"Gracias por venir". Eso es un show de magia, un escapismo que ni Houdini.
Sé que el tema parece ya pasado de rosca pero hace algo más de un mes hice uno de mis ridículos experimentos: una mezcla entre el polígrafo “de la verdad, verdadera” y el oráculo de los libros (ese método esotérico que consiste en lanzar preguntas al Universo y buscar respuestas en las palabras o frases surgidas al azar). Me decanté por la versión digital del libro pues teniendo a mano algo tan tentador como el botón "Voy a Tener Suerte" en Google, no era para desaprovecharlo. Hoy hago públicas mis preguntas y los resultados, tras encontrarme en el periódico con semejante anuncio. Y es que se me antojaba exagerado el rollo del polígrafo en el tercer episodio de